Presentación

El 14 de junio de 1996, nació a la vida pública la Fundación Francisco Martínez Benavides, entidad sin ánimo de lucro y de carácter privado.

El anuncio de la voluntad del finado D. Francisco, “que a la muerte de su esposa, con parte de sus bienes, se constituyese una fundación para ayudar a los más necesitados de Posadas”, plasmada en su testamento, hizo correr ríos de tinta y generó incluso falsas expectativas, ya que el patrimonio a disposición de la Fundación estaba integrado por bienes inmuebles valorados en su día en unos 283 millones de pesetas (1.700.800€).

Desde el comienzo de su andadura estuvo clara la filosofía del Patronato en la administración de los bienes de la Fundación, la mejor ayuda para el pobre es enseñarle a que sepa vivir con su trabajo, porque todo lo demás es “pan para hoy y hambre para mañana”. Siguiendo así la labor que comenzó el finado en su día.

Resaltar que las actividades que ha venido realizando la Fundación han sido cambiantes, adaptándose en todo momento, a las necesidades reales que han ido surgiendo, evolucionando para llegar allí donde no lo hacían las administraciones.

Por ello el esfuerzo ha ido encaminado a la creación, de manera indirecta, de puestos de trabajo en los bienes de la Fundación, primando estos sobre lo económico. Así como ayudando en sus inicios a colectivos desprotegidos (enfermos de Alzheimer, discapacitados,…) posibilitando la educación de niños y jóvenes, tanto en sus estudios como en cursos que les capacitaran para un trabajo, con clases de refuerzo escolar, libros de texto y material escolar, servicio de logopedia y fisioterapia, programas de garantía social… Sintiéndose el Patronato orgulloso de los alumnos que han aprovechado esta oportunidad y están ganándose la vida con su trabajo y buen hacer.

También en los inicios llevando ayuda domiciliaria a los mayores, un colectivo de pobreza, no por su precariedad económica, sino por sus limitaciones físicas y la soledad.

Destinando a estos programas los recursos económicos que se generan del arriendo de las tierras y de valores mobiliarios que son propiedad de la Fundación.

Los Patronos de la Fundación, sin otra recompensa que la del deber cumplido, siguen y seguirán trabajando para llevar a buen fin la voluntad de su Fundador defendiendo sus intereses y realizando la obra socio- caritativa que D. Francisco quería que se realizase.